jueves, 23 de julio de 2026

Tulum, el otro frente de resistencia

Tulum enfrenta críticas por cobro de acceso al Parque del Jaguar y su impacto en el turismo


Tulum, Quintana Roo. Prestadores de servicios turísticos, residentes y visitantes han expresado su inconformidad por el cobro de acceso al Parque del Jaguar, al considerar que esta medida ha reducido la afluencia de turistas y limitado el acceso a la playa pública de Tulum, un espacio que durante años fue de libre acceso.


De acuerdo con los inconformes, desde el inicio de la implementación de esta política buscaron entregar una carta a la Presidencia de la República para exponer sus preocupaciones, además de realizar diversas manifestaciones públicas. Sin embargo, aseguran que sus peticiones no fueron atendidas.


Entre las principales críticas se encuentran el costo de ingreso al parque, así como presuntas deficiencias en su operación y mantenimiento. Señalan que algunos miradores permanecen sin funcionar, los sanitarios presentan fallas y el retiro de sargazo es insuficiente, situación que, afirman, contrasta con el cobro que se realiza a los visitantes.


Los inconformes sostienen que estas condiciones han tenido repercusiones económicas en la zona, reflejadas en una menor ocupación hotelera, una disminución en la afluencia a las playas y una baja asistencia al museo ubicado dentro del Parque del Jaguar. Añaden que, aunque dicho recinto fue anunciado como gratuito e independiente, el acceso está condicionado al pago de la entrada al parque.


Tras la más reciente visita presidencial a Tulum, las autoridades anunciaron una reducción en las tarifas de acceso, estableciendo un costo de 80 pesos para visitantes nacionales y 265 pesos para extranjeros, además de la construcción de un estacionamiento.


No obstante, los manifestantes consideran que estas medidas son insuficientes. Como propuesta, plantean eliminar el cobro de acceso al Parque del Jaguar tanto para visitantes nacionales como extranjeros y mantener únicamente la tarifa para ingresar a la zona arqueológica de Tulum, con el objetivo de incentivar el regreso del turismo y reactivar la actividad económica de la región.


Hasta el momento, las autoridades responsables del Parque del Jaguar no han emitido un posicionamiento público en respuesta a estos señalamientos.

domingo, 5 de julio de 2026

Empresas inglesas en México

 

Empresas británicas: dos siglos de inversión que ayudaron a construir la economía moderna de México



Cuando se habla de inversión extranjera en México, con frecuencia la conversación gira en torno a Estados Unidos. Sin embargo, mucho antes de la entrada en vigor del TLCAN, el Reino Unido ya había desempeñado un papel determinante en la construcción de sectores estratégicos de la economía nacional.

Desde la década de 1820, inversionistas ingleses y escoceses identificaron en México un mercado con un enorme potencial en minería, infraestructura, transporte, energía y servicios públicos. Ese flujo de capital no solo impulsó proyectos de gran escala, sino que introdujo nuevas tecnologías, modelos de administración y capacidades industriales que marcaron el desarrollo económico del país durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX.

Uno de los primeros casos emblemáticos fue la Compañía de Aventureros de las Minas de Real del Monte, integrada por capitalistas británicos que apostaron por reactivar la producción argentífera en Hidalgo. Además de invertir recursos financieros, introdujeron maquinaria de vapor y técnicas mineras desarrolladas en Cornualles, sentando un precedente para la modernización de la minería mexicana.

Con el avance del Porfiriato, la presencia británica se expandió hacia sectores considerados estratégicos. La firma S. Pearson & Son encabezó algunos de los proyectos de infraestructura más importantes de la época, entre ellos el Gran Canal del Desagüe del Valle de México, la modernización del puerto de Veracruz y el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, obras que mejoraron la conectividad y la competitividad del país.

El sector energético tampoco fue la excepción. En 1908 nació la Compañía Mexicana de Petróleo El Águila, empresa controlada por el empresario británico Weetman Pearson. En pocos años se convirtió en el principal productor de petróleo del país, alcanzando aproximadamente la mitad de la producción nacional antes de la expropiación petrolera de 1938.

El capital británico también tuvo una participación decisiva en la electrificación de México. Empresas como Mexican Light and Power Company y Tampico Electric Light and Power Company desarrollaron redes de generación y distribución eléctrica, además de operar sistemas de tranvías urbanos que impulsaron el crecimiento de ciudades como la Ciudad de México y Tampico.

Las cifras ilustran la magnitud de esta presencia. Para 1911, alrededor del 55% de la inversión extranjera en la industria petrolera mexicana era de origen británico. En los servicios públicos, el porcentaje ascendía a cerca del 89%, mientras que el capital británico representaba aproximadamente el 35% de la inversión ferroviaria y el 14.3% de la inversión minera.

Más allá de las cifras, el legado empresarial británico demuestra que la relación económica entre México y el Reino Unido tiene raíces de más de dos siglos. La llegada de capital, tecnología y conocimiento especializado contribuyó a consolidar industrias que hoy forman parte de la estructura productiva nacional.

En un contexto global donde la relocalización de inversiones y la diversificación de socios comerciales vuelven a ocupar un lugar central en la agenda económica, la experiencia histórica ofrece una lección vigente: la inversión extranjera no solo se mide por el capital que aporta, sino por su capacidad para desarrollar infraestructura, transferir tecnología y generar ventajas competitivas de largo plazo.